Intenté ocultar las ganas que tengo de soltar una enorme carcajada cuando esta se come el suelo con ese cuerpo de mosquita muerta, pero dejo que mi seriedad fluya.
— ¿Eres idiota o qué? — se levanta con ayuda de Abel que le ofrece la mano.
— ¿Idiota?, no amiga, te aconsejo que vayas con un oftalmólogo, al parecer tienes pérdida de visión.