Mundo ficciónIniciar sesión―No, Ary. Es más que justo. Es la primera vez que nadie va a usar mi puerta para llegar a la tuya.
Aryanna miró los dos sobres sobre la mesa.
El blanco de Emilia.
El verde suyo, escondido dentro del libro, pero ya visible para todas porque en esa casa los secretos pequeños habían perdido permiso para crecer sin aire.
No había llamadas.
No había fiscalía.
No había Lucien hablando desde una sala co







