Mundo de ficçãoIniciar sessão—De una Salvatierra.
Aryanna no entendió la frase al principio.
La oyó.
La recibió.
Pero su cuerpo se negó a traducirla.
Emilia estaba junto a ella en el porche, con una mano apoyada en la puerta abierta de la casa. Teresa apareció desde la sala, pálida, como si el apellido hubiera tirado de un hilo enterrado en su pecho. Céline salió detrás, sosteniendo una taza vacía y una expresi&







