Mundo de ficçãoIniciar sessão—Si algún día Silvain vuelve, Ary, no tendrá que preguntarnos dónde está la entrada; tendrá que demostrar que aprendió a quedarse afuera sin llamarlo pérdida.
Aryanna no durmió con esa frase.
La oyó en el techo, en el pasillo, en la puerta del patio, en la lámpara apagada de B-12. La oyó incluso en el ruido mínimo de la casa cuando amaneció: una tubería vieja, una mader







