Mundo ficciónIniciar sesión―Entonces aprende a querer abrir sin olvidar que la llave no es el deseo, Ary. La llave sigue siendo tu decisión.
Aryanna no durmió bien.
No por miedo.
Por vergüenza.
Eso era peor.
El miedo ya lo conocía: frío en la espalda, manos tensas, oído atento a cualquier golpe en la puerta. La vergüenza, en cambio, se le metía debajo de la piel con una delicadeza insoportable. Le hacía recordar la palabra esc







