Mundo ficciónIniciar sesión―Y si una de las dos quiere guardar el nombre de alguien, asegúrense primero de que ese nombre sepa quedarse afuera del cajón cuando ustedes lo cierren.
Lidia no leyó nada más.
Tampoco hacía falta.
La frase de Esteban viajó por el teléfono fijo, cruzó la cocina y se quedó entre Aryanna y Emilia como una mano abierta sobre la mesa.
Teresa estaba sentada, pálida, con una taza intacta frente a ella. Céline seguía con la cuchara en la mano, pero por primera vez parecía







