Mundo ficciónIniciar sesión―Una cláusula escrita a mano por Silvain antes de que Aryanna llegara a la mansión.
Nadie habló.
La frase de Paula quedó dentro del altavoz como una cosa viva.
Aryanna sintió primero rabia.
No sorpresa.
Rabia.
Porque el contrato ya había sido roto. Quemado, desarmado, humillado frente a todas. Ya había dicho lo que tenía que decir: que Silvain la quiso cerca, que puso dinero donde había ur







