Mundo de ficçãoIniciar sessão―Que la cobardía no empezó cuando no revisó el contrato. Empezó cuando necesitó escribir una salida en secreto porque ya sabía que estaba construyendo una jaula.
Nadie respondió.
La frase de Aryanna quedó viva en la sala, tan quieta que hasta la lámpara apagada pareció inclinarse para escucharla.
Emilia estaba junto a la caja abierta, con la hoja de su pregunta en la mano. Teresa tenía los dedos







