Emilio no reaccionó.
Actuó.
La información le llegó antes de que los rumores terminaran de expandirse. Y no necesitó confirmaciones adicionales. Sabía exactamente lo que estaba ocurriendo.
Y sabía quién estaba detrás.
Cuando llegó a la universidad, no lo hizo como visitante.
Lo hizo como alguien que estaba dispuesto a intervenir.
Los pasillos se abrieron a su paso no por respeto, sino por reconocimiento. Su presencia no era discreta. Y eso era intencional.
No iba a manejar esto en silencio.
No