Nadie habló.
Nadie se movió.
Nadie respiró.
La frase seguía escrita sobre aquellas páginas amarillentas.
"Estoy embarazada."
"Y Leónidas aún no lo sabe."
El tiempo pareció detenerse.
Esmeralda sintió que el corazón golpeaba con fuerza contra su pecho.
—No...
susurró.
Emilio tomó inmediatamente el diario.
Necesitaba leerlo él mismo.
Necesitaba comprobar que aquello era real.
Y lo era.
La tinta.
La letra.
La fecha.
Todo coincidía.
Gabriel permanecía inmóvil.
Porque aquella posibilidad explicaba d