La felicidad había llegado a la familia Villarreal como una suave primavera después de un invierno interminable.
La noticia del embarazo permanecía protegida entre los muros de la mansión.
La boda avanzaba lentamente.
La Fundación Victoria Villarreal seguía cambiando vidas.
Y Emilio Valeriano y Esmeralda comenzaban a construir la familia que tanto habían soñado.
Por primera vez en años, el destino parecía estar de su lado.
Pero el pasado nunca desaparece por completo.
A veces simplemente espera