El mundo se volvió completamente silencioso.
Esmeralda sintió que el aire desaparecía de sus pulmones.
—¿Mi... hermano? —susurró.
La palabra resultaba absurda.
Imposible.
Toda su vida había crecido creyendo que era hija única.
Toda su vida había llorado sola la muerte de sus padres.
Toda su vida había pensado que era la única heredera del amor de Victoria Villarreal.
Y ahora...
¿Existía un hermano?
Arriaga permaneció serio.
—Eso es lo que indican los documentos preliminares.
—No puede ser —murm