~MAKSIM~
Lo había hecho. Maldita sea. Lo había hecho.
Eso que tanto me costaba admitir, o, mejor dicho, que no quería admitir porque iba en contra de mi buen juicio, al fin había salido de mi puta boca.
Mierda. Si el imbécil de Artem me hubiera escuchado estoy seguro de que se habría cagado de la risa al verme en semejante situación.
Yo estaba seguro de que me había puesto rojo, porque mi cara estaba ardiendo por la vergüenza, pues eso era lo más cercano a una declaración romántica que había h