~MILA~
—Te amamos, Mila —dijo Paolo mientras tomaba mi mano izquierda con una delicadeza impropia de un hombre cuyas manos se habían dedicado a matar y torturar sin piedad alguna.
La ceremonia oficial había terminado y, en ese momento, nos encontrábamos en uno de los salones del hotel en el que se llevaría a cabo la gran fiesta de celebración. La única diferencia era que aquella segunda ceremonia que estábamos realizando era mucho más pequeña y privada. Únicamente estaban presentes los homb