~PAOLO~
La mansión Volkov estaba en silencio cuando Nicolo y yo regresamos. Un silencio bastante peligroso. Exactamente el tipo de silencio que existía en casas donde hombres como Maksim Volkov gobernaban.
Subimos las escaleras sin apresurarnos, con pasos tranquilos y seguros, como si fuéramos dueños del lugar.
O casi.
Porque el único dueño de la casa era el Pakhan.
No hacía falta decir nada entre nosotros para saber exactamente adónde íbamos. Nuestra signora había sido bastante clara:
«La seño