~ALESSIA~
La sangre goteaba por el rostro de Irina, cada gota marcando el tiempo como un reloj roto. Tenía las muñecas en carne viva contra la cuerda que la mantenía suspendida del techo del sótano, la ropa hecha jirones y el rostro completamente desfigurado por los golpes.
Paolo, el más sanguinario de los dos hermanos, y el que disfrutaba de torturar a sus enemigos, pasó la filosa hoja del cuchillo por la mejilla de Irina, sonriendo como uno de esos demonios infernales que vienen a la tier