~MAKSIM~
El cuerpo de Irina cayó pesadamente sobre el suelo, aterrizando sobre el charco de sangre y vómito que ella misma había derramado. Sus ojos permanecieron abiertos, vacíos ya de esa arrogancia enfermiza que había sostenido hasta el último instante, y la sangre siguió escapando a borbotones de la profunda herida en su cuello hasta que finalmente todo empezó a detenerse.
Pero yo no estaba mirando a Irina.
Estaba mirando a Alessia.
A moya Koroleva. (Mi reina.)
La mujer que permanecía de pi