PERO... ¿CÓMO ES POSIBLE?
~MILA~
Durante unos segundos me quedé mirando a la doctora Amato sin pestañear, tratando de entender las palabras que acababan de salir de su boca. Las había escuchado perfectamente. Sabía que había dicho «dos». El problema era que mi cerebro parecía haberse negado a procesar qué significaba exactamente aquel número en relación con los bebés que, supuestamente, estaban creciendo dentro de mí.
—¿Dos qué? —pregunté al fin.
La doctora Amato dejó escapar una pequeña risa.
—Dos bebés, Mila.