DOBLE... ¿FELICIDAD?
~MILA~
Comencé a caminar hacia la enfermera y los hermanos se colocaron inmediatamente uno a cada lado de mí. Paolo intentó tomarme del brazo.
—Puedo caminar sola.
—Lo sabemos.
—Entonces suéltame.
—No —respondió insistente y me tomó el brazo. Nicolo hizo lo mismo con el otro, haciéndome sentir una niña pequeña que podía perderse o sufrir un accidente en el camino por ser muy tonta.
Resoplé.
La enfermera nos condujo hasta el consultorio de la doctora Amato y, apenas entramos, la en