~MAKSIM~
La mesa estaba llena.
Abarrotada, mejor dicho.
Sandías abiertas por todas partes, cortadas en mitades perfectas, mostrando esa pulpa roja brillante que parecía latir bajo la luz. El aire era cálido, espeso, cargado con ese aroma dulce que se metía por la nariz y se quedaba pegado en la garganta.
Me senté sin pensar.
Tomé una y le hundí los dientes.
El jugo explotó en mi boca, dulce, fresco, intenso… y no esperé a terminar de masticar para agarrar otra. Y otra. Y otra más.
Comía sin pau