~MILA~
Sin pensarlo dos veces, Paolo sacó su dedo de mi ano y me agarró por las caderas para girarme y arrodillarme en la cama. Quedé con el culo hacia él y la cara hacia Nicolo.
Grité cuando su gran y grueso pene se marcó en la entrada de mi culo y luego me llenó con una estocada.
Nicolo aprovechó que mi boca se abrió y volvió a meter su enorme erección en mi boca, hasta mi garganta, provocándome una arcada que soporto como la guerrera lujuriosa y angurrienta que soy.
Mis ojos se pusieron en