~MINA~
Habían pasado varios días desde que Artem regresó a Chicago y, aunque él todavía no sabía exactamente cuándo volvería a Sinaloa, el teléfono que me había dado para que nos comunicáramos había terminado convirtiéndose en una pequeña ventana hacia él.
Al principio nuestros mensajes habían sido esporádicos, casi siempre para preguntarme cómo seguía mi pie, si Mariana había pasado a verme o si necesitaba algo, pero poco a poco las conversaciones habían empezado a extenderse sin que ningun