~MINA~
Llegamos a Nogales entrada la noche, después de varias horas de carretera en las que Artem apenas redujo la velocidad lo necesario y revisó los espejos tantas veces que terminé perdiendo la cuenta. No tuvimos problemas en el camino, nadie pareció seguirnos y, cuando finalmente dejó atrás las últimas calles transitadas para detenerse frente a una casa discreta en una zona tranquila, entendí que habíamos conseguido salir de Sinaloa sin que los hombres de Ezequiel volvieran a aparecer.
Arte