~MINA~
Que todavía estuviera mal del pie no significaba que me iba a quedar otras cuantas semanas acostada en mi cama o sentada en un sillón haciendo nada y muriéndome del pinche aburrimiento. Así que esa noche, valiéndome madre las protestas del güero, tomé el control de la cocina y me puse a cocinar unas enchiladas de pollo que, no es por nada, pero me quedaron de rechupete.
Le serví al güero su plato y luego me senté frente a él para empezar a comer, pero antes de hacerlo me quedé observ