Oliver recorría densos bosques, campamentos aislados, grutas oscuras en hasta imponentes montañas en busca de Victoria y del cachorro del Alfa. Su incansable jornada parecía no tener fin, y la sensación de impotencia resonaba en su mente y corazón. Temía las consecuencias inminentes que su loba enfrentaría una vez que el rey Lycan descubriera su paradero.
Por una afortunada vuelta del destino, la responsabilidad de cazarlos fue asignada al Beta. Oliver vio en esto una oportunidad para persuadir