— Nunca estuve tan cuerda en toda mi vida — gruñó de vuelta — ¡Si me amas, únete a mí!
— Amaba a esa dulce Victoria, no a esta que está lastimando a su propio sobrino y sigue dispuesta a matar a su gente por una venganza que no traerá a su amado de vuelta. — Gritó Oliver, agarrando firmemente a Victoria por los hombros, clavando sus garras en ella — Muéstrame dónde está Conan. Me lo llevaré de vuelta conmigo, y tú… ¡Desaparece de una vez antes de que el Alfa te encuentre!
— Cuánta benevolencia,