Mundo ficciónIniciar sesiónLa sangre compartida no garantiza lealtad. A veces, garantiza traición.
Las flechas de Seraphina silbaban a través del aire con una precisión que solo años de entrenamiento en la supervivencia podían proporcionar. Cada proyectil encontraba su marca en los guardias que intentaban bloquear su escape, creando un sendero sangriento hacia la libertad que Aria y Celeste aprovecharon sin dudarlo.
—¡Corran! —gritó Sera







