Mundo ficciónIniciar sesiónCuando tienes treinta días para convencer a dioses ancianos de que humanidad merece existir, descubres que cada hora es guerra contra desesperanza.
El primer día amaneció sobre las ruinas de Valdoria como una herida abierta en el cielo. El sol se elevó tímido detrás de las torres destruidas, proyectando sombras largas sobre los escombros de mármol y piedra caliza que alguna vez habían sido el palacio más hermoso de los rein







