En Elaria, la traición tiene un castigo. Y el amor, ninguna defensa.
La Sala del Trono era un monumento a la gloria y el poder de cinco siglos de reinado. Las columnas de mármol blanco se elevaban como gigantes silenciosos hacia un techo tan alto que se perdía en las sombras doradas de arriba, donde frescos antiguos representaban dioses y reyes en batallas épicas. El trono mismo era una obra maestra tallada en ébano y oro, coronado con el león alado de Elaria cuyas alas se extendían como si fue