Mundo ficciónIniciar sesiónAlgunas victorias cuestan tanto que parecen derrotas.
El polvo dorado flotaba entre los dedos de Isabella como arena escapando de un reloj. Era todo lo que quedaba de Aeron. No había cuerpo. No había tumba. Solo estas partículas brillantes que se dispersaban con cada brisa, como si el universo mismo quisiera borrar toda evidencia de que había existido.
Aria estaba de rodillas en el lugar exacto donde su hijo había desaparecido. La hierba segu&i







