Mundo de ficçãoIniciar sessãoCamila abrió los ojos a las diez de la mañana con la luz del Caribe filtrándose por las cortinas de lino blanco y sintió algo que llevaba meses sin sentir: que no le dolía ninguna parte del cuerpo.
Se quedó un rato boca arriba mirando el ventilador del techo girar despacio, afuera, desde algún lugar del jardín, se escuchaba la risa de Mateo y el grito agudo de Sophie tratando de alcanzarlo.
Richard estaba sentado en el bord







