Mila suspiró, levantó el café que me había traído y tomó un sorbo del suyo. —No quería molestar—, dijo con cierta timidez.
—No lo hiciste. Y gracias por escucharme tan rápido. Espero no haberte pillado desprevenida. —La acerqué y la guié hasta la silla donde Lina acababa de sentarse.
—Eso parecía muy serio—.
Los abogados hacen que todo parezca serio. Incluso el almuerzo es un debate.
—Espero que no para nosotros. ¿Puedo invitarte a salir más tarde? Sé que anoche fue un poco caótico y no te lo p