92. Maquivelica
—Gracias por contarmelo, Aurora —Angelina se mantiene calmada. En el fondo sabe perfectamente que la situación de Damiana es algo que la sigue a dónde quiera que vaya—, conozco muy bien la clase de mujer que es Damiana.
Aurora se limpia sus lágrimas.
—¿No estás…molesta…?
Angelina busca su mano, y con un ligero apretón le expresa, con calma.
—Yo no soy quién para juzgarte o para no perdonarte, Aurora…—Angelina le comparte una de sus miradas más sinceras—, siempre te dejé en claro que quería ser