118. Escaleras hacia el averno
—Vete de aquí, Angelina. No tienes nada qué hacer en este lugar…—Damiana amenaza desde su posición, observándola de arriba hacia abajo—, sé que eres más inteligente que esto.
—Ser inteligente según tú, me ha llevado a este lugar y estoy muy bien aquí.
Damiana no responde al momento en el que Angelina termina por hablar.
—¿Dónde está Cecilia? —pregunta por ella.
—Pagando lo que le hiciste hacer —Angelina no sabe cómo puede controlar la furia de todo su cuerpo mientras observa la inmensa y