56. Cartas sobre la mesa
—Soy adicto a querer cada parte de tu vida —Giancarlo muerde su labio inferior y sus palabras clavan el más profundo rincón de su mente—, poseerte en cuerpo y alma.
—Pareces my convencido de eso —Angelina no quiere llevar las cosas a otro nivel. Al menos, no aquí—, muy seguro de tus convicciones.
—Se me olvidaba que adoras contradecirme —Giancarlo hace el comentario sin mostrarse molesto—, te encanta llevarme la contraria.
—Puede ser —Angelina abraza su cuello sin dejar de besarlo—, tenemos op