48. Dolor y placer
Las palabras de Giancarlo son captadas al instante por Benedetto, quien se marcha con “como ordene, señor.”
Pero esto apenas está comenzando.
Si hace algunos minutos no estaba completamente extasiada, ahora mismo el único punto que toca Giancarlo la hace sentir en una especie de tortura clavado con el placer.
Giancarlo sigue tapando sus gemidos con el fuerte agarre de su mano y el poder que ejerce en su cuerpo y en cómo se introduce en ella la hace delirar por lo menos más que hace un par de