40. El vacío de la soledad
Su estómago se contrae cuando ya se queda sola, y Angelina tiene que hacerse la pregunta si realmente está equivocada acerca de haberle dicho a Giancarlo.
Ni siquiera sabe lo que le hizo a Gabriel.
Aunque todavía siente los dolores de su cuerpo, es algo increíble que Giancarlo esté haciendo exactamente lo que pidió.
No es que le agrade volver a estar en estas gigantes paredes donde la acechan cada vez que se da la vuelta pero estar en el mismo sitio que un Mancini resulta peor.
De vuelta en