39. Fracaso de matrimonio
Por su torrente sanguíneo corre un desconcierto que la enmudece por un par de instantes, y observa la mano de Eron.
Puede no recordar con certeza el camino a donde llegó a parar, pero sin duda alguna el tono de ésta voz la reconocería incluso cuando no fuese el caso porque es la única prueba que tiene para buscar a ese hombre y a esa anciana.
Angelina se toma un momento para responder.
—Eh —comienza desconcertada—, ¿Nos hemos visto antes, señor Eron? —y estrecha la mano como último recurso par