41. Un beso de muerte disfrazado de vida
Angelina se siente desamparada en cualquier sentido.
Por más que intente hacerlo, la libertad y la verdad se ven cada día más lejanas. Al menos ahora tiene la libertad de andar por donde quiera, pero si hay alguien allá afuera que quiere hacerle daño y que está más cerca de ella de lo que imaginó, no puede estar en paz.
Vito se adentra al coche y al verla con unos ojos de preocupación y de tristeza mezclados entre sí, pregunta:
—¿Quiere que la devuelva a la casa de los De Santis, señora?
Angel