22. De su propiedad
Deseo, odio, conmoción. Una llamarada intensa de emociones que rasgan sus pulmones y hacen que su sorpresa se vuelva débil, lo único que ahora siente Angelina es aquella corriente que sube por su vientre y vuelve a crear el cosquilleo que delata a todo su cuerpo. Clava las uñas en los antebrazos de la silla y apenas han pasado segundos.
Está en cautiverio y no saldrá de aquí tan fácilmente.
—¿Qué estás diciendo? ¿Cómo que un hijo? —Angelina sube la mano y la coloca en donde Giancarlo la tiene