El poder no se queda quieto.
Se propaga.
Silenciosamente.
Hasta que de repente…
Está por todas partes.
El primer cambio fue pequeño.
Casi imperceptible.
Un sistema redirigido.
Una red redirigida.
Una orden anulada.
Nada dramático.
Nada ruidoso.
Pero intencional.
Elena estaba frente a la interfaz.
Observando el flujo de datos.
No caótico.
No roto.
Controlado.
Porque ahora…
Ella era quien lo moldeaba.
«Tres sectores respondiendo», dijo Luca.
Detrás de ella.
Voz firme…
Pero distante.
Porque inclus