La lista no era larga.
Pero no hacía falta que lo fuera.
Tres nombres.
Eso era todo.
Tres personas que tenían el poder de cambiar su vida…
Y lo hicieron.
Elena los miró fijamente.
Memorizando.
No solo los nombres…
Sino el peso que conllevaban.
—¿Cuál primero? —preguntó Adrian.
Su voz era tranquila.
Demasiado tranquila.
Porque para él…
Esto era estrategia.
¿Pero para ella?
Esto era personal.
—El más débil —dijo ella.
Sin dudar.
Una pausa.
—Siempre se quiebran primero.
Luca la observaba atentamen