Ambas son positivas.
Jodidamente, perfecto.
Siento como me mareo y las náuseas vienen a mí al ver el resultado.
—No es cierto —susurro, y siento que voy a vomitar al ver las dos pruebas.
—Esto está mal —señalo y me rio.
Una risa nerviosa.
¡Joder!
—No puedo estar embaraza, Bianca. ¡Tengo un maldito Diu! —exclamo en un susurro, mi voz es casi histérica y estoy respirando con dificultad.
—Entonces, debe ser un error —abre sus ojos pálidos.
Toma una de las pruebas.
—Esta dice que estoy de entre cin