Las piernas me tiemblan y siento que traspiro.
¡Joder!
Entro al consultorio y una mujer de mediana edad me espera.
—Buenos días —dice en perfecto inglés para que le entienda.
Lo cual, es genial dada la situación en la que tengo muchas preguntas en ser el caso de que se reafirme mi estado.
—Muchas gracias por recibirme, doctora...
—Lombardo —espeta —Marisa Lombardo— me estrecha la mano. —Bien, toma asiento y veamos que tenemos hoy.
Mira la planilla que llene cuando llegue, antes de mirarme.
—A v