La mañana siguiente el sol se filtra por la ventana y me remuevo con ganas de desaparecer.
No estoy segura de poder verle la cara a Renzo.
No, no Después de lo que hice y lo que le dejé hacerme.
Iré al infierno.
Resignada, salgo de la cama sin preocuparme por mí desnudes.
Porque, seamos honestas. El hombre ya ha visto todo lo que hay.
Niego y alejo los recuerdos por mi bien.
Me meto al baño y no hay señales del.
—Bien — susurro — No hay nada que decir — me miro al espejo del baño y hago una mue