Puedo sentir los ojos de Renzo sobre mí.
Los nervios están haciendo mella en mí. Pero no hay marcha atrás porque esto es un compromiso con la fundación y los chicos que se benefician de estas recaudaciones.
Todos los aquí reunidos estamos con un solo propósito.
Así que me armo de valentía y sigo caminando hasta detrás del escenario.
Miro al rededor y noto como mi compañera, Emily está pálida y resopla, nerviosa.
Le doy una sonrisa intento alentarla.
—Venga, todo saldrá bien.
—Eso espero.
Lanza