A la espera de que su hermana apareciera en la cafetería donde Cameron había quedado, dejó el café y miró a su alrededor. Un taxi se detuvo junto a la entrada del café. Cameron suspiró. Así que el momento que Cameron había esperado ya estaba marcado por esa acción de su hermana.
Tacones rojos altos, vestido corto y ajustado que marcaba sus curvas, el escote que distraía a cualquiera y esa sonrisa burlona que se dibujaba en su rostro en cuanto sus ojos encontraban su otra parte.
—Cameron, Camero