Mundo ficciónIniciar sesiónCincuenta mil clones convergían hacia el laboratorio como tsunami de carne idéntica. Pero antes de que llegaran, Arquímedes tomó decisión desesperada.
—Contención. Ahora. —Ordenó a guardias restantes—. No podemos esperar ventana astrológica. Sarah nos obligó la mano.
Veinte guardias avanzaron con armas que no disparaban balas. Descargas eléctricas. Redes neuronales. Tecnología diseñada para incapacitar sin matar.
Porque cuerpos muertos no servían como hospederos.
Valentina fue primera en reaccionar. No retrocedió. Cargó.
Su rifle vació car







