Mundo ficciónIniciar sesiónLas agujas se retiraron de las venas de Tamara, dejando marcas que sanarían en horas. El procedimiento había terminado hacía doce horas. Triple vínculo estabilizado. Permanente.
Y ahora, acostada en cama médica mientras consciencias de Damián y Ethan pulsaban constantes en su mente, escuchaba pasos acercándose que reconoció antes de ver el rostro.
Sarah Chen entró a la habitación de recuperación sin tocar. Pero algo era diferente. Se movía con gracia que desafiaba física humana. Y sus ojos... brillaban con luz azul familiar.
—Hola, Tamara. —Su voz resonó con armónicos que no deberían existir—. Siento no haber venido antes. Pero Arquímedes me habría detectado.







