Mundo ficciónIniciar sesiónEl amanecer en Moscú llegó tarde y gris, como si el sol mismo dudara en enfrentar la ciudad. Tamara no había dormido. Cada vez que cerraba los ojos, veía la foto: Gabriel y Elena brindando, sonriendo, cómplices.
Damián la encontró mirando por la ventana a las 6 AM, la nota misteriosa aún en su mano.
—¿Vas a ir, verdad? —preguntó, aunque ya conocía la respuesta.
—Tengo que hacerl







